Actualmente hay en la Iglesia de Dios una fuerte corriente de espiritualidad que cultiva y promueve la «incondicionalidad» en el servicio a la Santa Iglesia. Se conoce con el nombre de «Incondicionales». Son cristianos adeptos, sin límite ni condición alguna, a la Santa Iglesia, a su doctrina, disciplina y autoridad. Es el Espíritu del Señor quien empuja a caminar por la incondicionalidad en el servicio a la Santa Iglesia, a orar, trabajar, sacrificarse y ofrecerse a DIos como víctima por la unidad, paz y la concordia en la Iglesia y en el mundo.

Estemos convencidos que la unidad, la paz y la concordia en la sociedad se alcanzará en la medida en que la Iglesia reine la unidad, la paz y la concordia que quiere el Señor, pues la Iglesia es «como un sacramento, signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano» (LG 1).

Aquí hay una llamada y una invitación a la incondicionalidad. Los que se sientan llamados e invitados no pongan resistencia a la acción del Espíritu del Señor que quiere que en la Iglesia haya hoy también quien sirva incondicionalmente.

Para los que sienten esta llamada del Señopr a una entrega incondicional a su Santa Iglesia he sistematizado y resumido este «Ideario y regla de vida», que ofrezco a continuación.

+ Damián Iguacen Borau (1916-2020)

Obispo Emérito de Tenerife

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